
Fue que me preguntarás al otro día:
¿Viste dónde dejé mi cinturón? Y yo, como idiota sonrojada, te negara cualquier respuesta con la cabeza.
Pero me fascino más aún que insistieras.
¿Tienes que haber visto mi cinturón -sonreíste con maldad- cuando me lo saqué anoche... tal vez en el sillón?
Y bueno, tu barba en mi cuello, hiriéndome un poco la piel, la calma. Pero ya está. Como diría la vaca sagrada Neruda: este es el último verso que te escribo.
2 comments:
rayi!
k valor tu verso nena...
el sueño me vence...estoy agotada
me ire a descansar y nos veremos el jueves entonces :D
besososos nena
adios!
wenaa!!!
mil besitos pa ti
espero ke too bien
=)
la eve!
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